“Cada tic-tac es un segundo de la vida que pasa, huye, y no se repite…”

…”Y hay en ella tanta intensidad, tanto interés, que el problema es solo saberla vivir. Que cada uno lo resuelva como pueda” – Frida Kahlo

Diciembre de por si es un mes que invita a la celebración, pero yo tengo muchos motivos por los que celebrar. Mis motivos principales son la celebración de los cumpleaños de mis sagitarianas favoritas. Mis dos grandes amores. ¿Tienen idea de quiénes son esos amores? Sencillo, mi santa madre y mi hermana. Dos amores de los buenos, de los grandes, de esos que son para toda la vida.

Por un lado está la responsable de que hoy día yo exista. Mi madre, mami, mamita querida. Mi madre es la mujer más buena que existe, la más noble, la más amorosa, la más comprensiva y solidaria. Doy gracias a Dios por haberla elegido como mi madre. Ella es ejemplo de sacrificio y de amor infinito. Esta semana y siempre celebro su vida. El domingo 16 de diciembre celebraremos un año más de vida en salud, amor y bendiciones. Le pido a Dios que le regale un año feliz con todos quienes les amamos. Mami hace que mi camino sea más llevadero, pues siempre me acompaña en mi caminar. Deseo que esta vuelta al sol en invierno sea una maravillosa. ¡Te amo sobre todas las cosas y te celebro siempre!

IMG_6501.jpg

El 6 de diciembre de 1994 fue el día más feliz de mi vida. Ese día nació la que me acompañará toda la vida. La que me conoce de la cabeza a los pies. Mi cómplice en todo. Mi amada hermana, Lynnet. Que suerte tengo que seas mi hermana. Mi vida a tu lado es más fácil, pues nos complementamos. Agradezco a la vida que seas la mujer valiente, luchadora, solidaria y soñadora que eres. Has crecido mucho y cada vez te superas más. Soy afortunada de transitar por la vida junto a ti. Le pido a Dios que todos los deseos de tu corazón se cumplan y seas una mujer brava. Que este sea un año feliz con múltiples bendiciones.
IMG_6526.jpg
Estas mujeres que celebro hoy y siempre, son las más bravas entre las bravas. Tengo la suerte de vivir con ambas y que mis días sean felices junto a ellas. Este fin de semana lo dimos todo, celebrando a Lynnet y este próximo finde lo daremos todo para celebrar a
mami. Agradezco a Dios y a la vida las bendiciones recibidas. Mami y Lynnet se merecen todo lo mejor, porque a la gente buena le pasan cosas buenas. Las amo con todo mi corazón. Este puño nace con sentimiento, fe, esperanza pero sobre todo con amor.

Con complicidad,
Norwill

IMG_6506.jpg

¡Bienvenido Horario Navideño!

IMG_8140.JPG

¡Que rápido ha pasado este año! Ya estamos en diciembre. Y con diciembre llegan las navidades y con las navidades llega el horario navideño y por ende la cuota. Ahora sí que me pongo las pilas. Con la llegada del horario navideño implica que estoy puesta pa’l partí 24/7. Tengo una amigo que me dice que yo hago una cuota todas las navidades y la verdad es que el tiene razón. De los 31 días que tiene diciembre al menos jangueo 20, eso es un número mal taza’o. Es que todos los días hay un bembé y soy fiel creyente que uno tiene que darlo todo hasta las rodillas.

Mi horario navideño comenzó el sábado con mis amigos en la montaña. Cantamos todas las canciones navideñas con las ventanas abajo y el “sun roof” abierto. Visitamos la plaza de Dorado y nos retratamos con las luces. Y ya los aires navideños se sentían en la calle. Ya comencé a recibir felicitaciones, confieso que en un momento dado me quedé en blanco pensando por qué me felicitaban pero al segundo reaccioné y dije: gracias igual, estamos en navidad. Llegar a casa y ver el árbol y las luces encendidas me hace sentir feliz. Me da esa alegría profunda que ustedes saben yo padezco todo el tiempo. Y ni hablar con ver ayer el especial del banco, eso también es una reafirmación de que las navidades llegaron y estamos puestos pa’ las parrandas.

IMG_8145.JPG
Ya eché en mi cartera una pandereta, porque uno nunca sabe cuando una parranda se te cruza por el camino. Y este año mi himno será “aunque yo no bebo me lo voy a dar” porque ustedes saben que he estado en recogimiento durante todo este año pero en las navidades un palito de pitorro tendré que probar. Se siente en la calle los aires de fiesta. Ojalá y sea esta navidad una de reflexión, de unión colectiva, de bendiciones en donde no exista la violencia y a un lado queden las diferencias que nos separan. Hay muchos motivos para celebrar, ha sido un gran año y las bendiciones son muchas. ¡Horario navideño bienvenido a mi vida, estoy lista pa’ la cuota de este año!

Con complicidad,
Norwill

IMG_4564.JPG

“El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”

<< Cita de Miguel De Cervantes Saavedra >>

IMG_1331.jpg

Viajar es una maravilla pero viajar en grupo una bendición. Esta experiencia con estos jóvenes maravillosos ha sido una cosa mágica. Andan por tierra madrileña 61 jóvenes con sueños y esperanzas. No les niego que estoy “esbaratá” pero sarna con gusto no pica y si pica no mortifica. Hemos andado por tierras madrileñas, andaluzas, por Salamanca, Toledo, Ávila y Segovia. Han sido días intensos pero de mucho crecimiento.

IMG_1330.jpg
Viajar por la historia y la literatura española no tiene precio. Andar por los molinos de viento y leer un pasaje de El Quijote es una experiencia única, tú eres ese Sancho Panza que le acompaña. Hablar sobre la poesía mística frente a los restos de San Juan de la Cruz y en tierras de Santa Teresa de Jesús, es eso mismo una experiencia mística. Y ni hablar de transitar por los jardines del Generalife y la Alhambra, ahí sí que tu mente viaja a través del tiempo y te conviertes en unos de los guardias del sultán.

Soy afortunada de acompañar a estos jóvenes en esta experiencia de vida. Estas jornadas suponen un crecimiento personal, cultural, histórico y espiritual para ellos y para mí. Es mucho trabajo pero cambiar de aire me sienta bien y ser testigo de cuánto crecen estos jóvenes es alimento pa’ mi alma. Todavía me queda tirar unos cuantos cartuchos.

Con complicidad,
Norwill

IMG_1332.jpg

Un encuentro casual en Madrid…

IMG_3213.JPG

Ando por Madrid. Sí, por Madrid. Esta será mi ciudad por las próximas dos semanas. Así que este puño lo escribí desde estos lares. No les niego que ya me hacían falta los aires madrileños y tampoco les niego que acá se está bien. No ando sola, ando con 68 puertorriqueños más, entre ellos 61 estudiantes. Definitivamente una aventura quijotesca. Cruzar el charco siempre me hace bien y les confieso que necesitaba un cambio de aire. Transitar por estas calles me hace sentir libre, caminar me hace feliz y los días grises no me deprimen.

Les cuento un encuentro que tuve en la calle Fuencarral. Estaba caminando al final del grupete de mis estudiantes y mis ojos se cruzaron con los de un chico guapo, rubio, con barba (como las que me gustan), era un tipo de una mirada interesante. Sonrió, sonreí, sonreímos. Al pasar los segundos, el chico guapo me hizo señas de que me detuviera. No lo niego, me asusté. Intenté seguirlo, el insistió en que me detuviera. Respiré profundo y me detuve. Vi que en su mochila buscaba algo, la curiosidad me mataba. A los pocos segundos, sacó una hoja de papel. Inmediatamente le dije: “no soy de aquí”, sonreí y me dijo: “no importa”. Por mi mente pasaron mil y unas cosas: que me estaba dando su número de teléfono, su email, que era una promoción de una obra de teatro pero para mi sorpresa no era una cosa ni la otra. Les cuento que lo que me entregó fue la promoción del gimnasio en donde trabaja (asumo yo) como personal trainer. Me reí a carcajadas y tan pronto pude eché la promo al zafacón. Seguí caminando y me iba riendo sola pues la conversación de ojos que tuve con el chico (ya no tan guapo) era que simplemente me había convertido en la presa perfecta para ser sometida al yugo de un entrenador personal.

Ustedes que me leen, no todo lo que brilla es oro. Se los digo yo, la que juraba que se había tumbado a un español. Escribo esto muerta de la risa y recreando una y otra vez ese momento de película. A mi me pasan unas cosas que no le pasan a nadie. Eso hace interesante mi tránsito por este mundo. Ya les iré contando que otras aventuras vivo en esta travesía maravillosa en donde los sueños de 61 jóvenes son el motor que nos mueve. Gracias a la vida por permitirme vivir momentos mágicos. Creo que ya se los había dicho y si no, se los digo ahora, soy muy afortunada y la vida me sonríe.

Con complicidad,
Norwill

Papi…

Casi nunca hablo de mi papá. Pero hoy quiero hablarles sobre mi padre. Ayer tuve el gusto de compartir un rato largo con él y mi hermana. Y por primera vez en mucho tiempo el encuentro fue bien placentero. Dominaron las risas y la conversación fue amena y agradable. Me sentí como hacía mucho tiempo no me sentía. Por fin estuvimos los tres de acuerdo en más de un tema (eso casi nunca pasa).

IMG_3133.JPG

La relación con mi papá es complicada. Con los años se ha ido transformando para bien. No tenemos muchos puntos de coincidencia pues ambos miramos hacia horizontes distintos aún así puedo decir que ayer miramos hacia un mismo lado y eso me hizo feliz. Por un momento me sentí como me sentía años atrás cuando era niña y estábamos todos juntos; mami, papi, mi hermana y yo (mis padres son divorciados). Las risas dominaban en el compartir y las horas se fueron volando. Por primera vez no quería que el encuentro terminara.

Tú que me lees aprovecha cada vez que tengas la oportunidad de dejarle saber a tus seres queridos que les ama. Demuéstrale a tus padres cuánto le agradeces tenerlos cerca e intenta aceptarlos con sus virtudes y defectos. Hablo como hija. Como la hija de un padre que ha ido perdonando con el tiempo y entendiendo de a poco su extraña forma de amar, aún así le amo. Le perdono todas las diferencias que hemos tenido y acepto sus desiciones (aunque no esté de acuerdo con ellas). Soy muy afortunada del padre que tengo, de la madre que tengo (una mujer que ha dejado de vivir su vida para vivir la nuestra, la que me ha enseñado lo que es la vida y la que me ha dado las herramientas de sobrevivir en este mundo, siempre desde el amor) de la hermana que tengo (mi media mitad), de los abuelos que tengo (que han estado SIEMPRE ahí conmigo acompañándome en mi desarrollo como ser), de mi tía Glori (la más amorosa de todas las que existen), en fin de la familia que tengo.

¡Gracias vida por el domingo maravilloso de ayer! Amen a su familia y vivan con intensidad todos los días.

Con complicidad,
Norwill

Me confieso triste…

El otro día estaba particularmente triste. No tenía ningún motivo, simplemente estaba triste. No sé si era porque el día estaba gris o porque simplemente ese día mis ojos necesitaban llorar. Mis lágrimas necesitaban desahogarse y la vulnerabilidad estaba a flor de piel. Recordé en ese entonces un día que mi hermana me dijo que había días que uno necesitaba soltar todo lo que había guardado por un lapso de tiempo. Así que al recordar eso las plumas de agua de mis ojos se abrieron.

Está bien sentirse frágil. Está bien sentirse vulnerable. Lo que no está bien es quedarse en ese estado. Al identificar que me sentía triste, rápido comencé a escribir, comencé a buscar el por qué de las cosas y analizar cuál era el motivo de mi fragilidad. Inmediatamente identifiqué que estaba analizando palabras que me acompañan desde mucho tiempo. Comencé a descubrir cuánto más tengo que crecer y cuánto más tengo que modificar de mi persona. ¡Que peso tienen las palabras! Ustedes saben que soy amante de las palabras… pero cuando no hago buen uso de ellas, me deprimo, me entristezco y sufro. Tengo que modificar mi intensidad. Como actriz y ser humano, siento demasiado. Me emociono. Y como rio, lloro.

El viernes fue un día de esos de llorar hasta que las lágrimas se secaran. De hacer de tripas corazones y de analizar mi comportamiento. Tuve que hacer un stand up comedy y ahí probarme como artista, pues no tenía fuerzas para sonreír pero el arte sana y al ser un espacio de libertad, redescubrí que soy contradictoria. Experimenté esa frase tan Popular que dice: “el espectáculo tiene que continuar” y continuó… y así las cosas. Reí e hice reír. La tristeza pasó a un segundo plano y la risa una vez más fue mi bálsamo. Estar en contacto con la gente me sanó y me devolvió la risa. Es cierto que lloré pero solté todo lo que llevaba cargando desde hacía mucho tiempo. Me vino bien llorar, pensar, soltar y sentir.

Inevitablemente ese día recordé a Anjela María Dávila y su poema “Animal fiero y tierno”:

ante tanta visión de historia y prehistoria,

de mitos,

de verdades a medias —o a cuartas—

ante tanto soñarme, me vi,

la luz de dos palabras me descolgó la sombra:

animal triste.

soy un animal triste parado

y caminando sobre un globo de tierra.

lo de animal lo digo con ternura,

y lo de triste lo digo con tristeza,

como debe de ser,

como siempre le enseñan a uno el color gris.

un animal que habla

 para decirle a otro parecido su esperanza.

 un mamífero triste con dos manos

 metida en una cueva pensando en que amanezca,

 con una infancia torpe y oprimida por cosas tan ajenas.

 un pequeño animal sobre una bola hermosa,

 un animal adulto,

 hembra con cría,

 que sabe hablar a veces

 y que quisiera ser

 un mejor animal.

 animal colectivo

 que agarra de los otros la tristeza como un pan repartido,

 que aprende a reír solo si otro ríe

 —para ver cómo es—

 y que sabe decir:

soy un animal triste, esperanzado,

vivo, me reproduzco, sobre un globo de tierra.

 Animal fiero y tierno, 1977

“Soy un animal triste y lo de triste lo digo con tristeza, como debe de ser, como siempre le enseñan a uno el color gris” ya no estoy triste. El viernes en la noche volví a sonreír, el sábado durante todo el día mi se diga, el domingo también fui feliz y al escribir estas letras mis ojos sonríen.

Con complicidad,

Norwill

IMG_3041.jpg

Todo Cambia

img_29421.jpg

Foto: @HapinessbyK

Definitivamente al igual que dice Drexler “todo se transforma”. Tengo un buen amigo que me dijo que después de pasar los 30 todo cambiaría y la verdad del caso es que no se equivocó. Antes contaba los días para que llegara el fin de semana. El cuerpo lo que me pedía era calle, los excesos me llamaban y el jangueo era la orden del día. Ahora todo es distinto. Todavía agradezco cuando llega el fin de semana pero las cosas han cambiado mucho.

De un tiempo para acá los viernes no son el día de romper la discoteca sino que es ese día de la semana que más cansada estoy. Hoy me pregunto ¿cómo le hacía para durar toda la noche jangueando y al otro día levantarme temprano como si nada hubiera pasado? Pues sencillo, juventud divino tesoro. La rutina de los viernes se ha transformado en ir a cenar junto a una buena conversación. Los sábados se estudia y es el día que me permito luego de ir a clase no tocar ningún libro y fluir. Los domingos, son el día más productivo de la semana, me encantan los domingos. Me levanto más tarde que cualquier otro día de la semana, voy a misa y regreso a la casa a estudiar, leer, escribir y pensar. Ese es el único día de la semana que puedo decir que soy dueña de mi tiempo. Que el horario me lo impongo yo y las metas que me trazo casi siempre las cumplo.

Me pongo a pensar de vez en cuando, en cuantos canales nos movemos los seres humanos. El canal de la casa, del trabajo, de los estudios, de la familia, los amigos, compromisos espontáneos y todo aquel otro espacio por el que transitamos. Y entonces uno piensa; ¿cómo uno hace todo lo que hace? Con tiempo, entrega y pasión por lo qué haces. En ocasiones es el mismo tiempo quien nos juega trampas y no conspira a nuestro favor pero no queda de otra que seguir, no detenerse y accionar. De igual modo merece la pena identificar en qué uno emplea su tiempo y cuestionarse de vez en cuando si está haciendo buen uso del mismo.

Mercedes Sosa diría que “todo cambia” y la verdad es que tenía razón. Todo cambia. Agradezco a la vida las oportunidades que me ha regalado y las experiencias vividas. Estoy segura que las cosas seguirán transformándose al igual que se han transformado los fines de semana de algún tiempo para acá. No les niego que de vez en cuando extraño la vida de excesos que tenía y que me gustaría sacarla a pasear. Pero todo a su tiempo. Aunque bueno… por ahí vienen las navidades y con ellas el #horarionavideño. Estoy prevenida.

Con complicidad,
Norwill